Cada piel tiene sus propias necesidades. Sensible, seca, grasa o madura, merece una rutina personalizada y coherente. Para acompañar los gestos diarios, Najel propone cuidados con certificación ecológica a base de ingredientes nobles como el aceite de oliva, la baya de laurel o el rhassoul. A continuación, le explicamos cómo crear una rutina facial a medida, adaptada a su tipo de piel, para revelar su luminosidad y recuperar una sensación de confort día tras día.
Pieles secas: confort natural
Las pieles secas necesitan cuidados ricos y envolventes. Por la mañana y por la noche, empiece por limpiar suavemente su piel con el jabón de Alepo con rhassoul y aceite de argán, ideal para preservar la elasticidad a la vez que aporta luminosidad. A continuación, aplique la crema facial ultrarrica, una fórmula sin perfume a base de manteca de karité, aceite de oliva y hueso de albaricoque, que nutre intensamente y alivia la sensación de tirantez. Como cuidado complementario, la manteca de karité con perfume de vainilla se utiliza en las zonas especialmente secas para suavizar la piel y prolongar la sensación de confort. Esta rutina sencilla y eficaz ofrece un verdadero capullo para las pieles más exigentes.
Pieles mixtas a grasas: una rutina equilibrada
Para las pieles propensas a brillos y pequeñas imperfecciones, es esencial limpiar, tonificar y matificar. Comience su rutina con el jabón de Alepo con leche de cabra, conocido por purificar suavemente sin agredir. Después de la limpieza, vaporice unas gotas de agua tónica de limón y aloe vera sobre el rostro para cerrar los poros, reequilibrar el exceso de sebo y refrescar la tez. Por último, aplique la crema facial matificante, ligera y no grasa, que regula el sebo a la vez que aporta confort. Esta rutina ayuda a mantener una piel limpia, luminosa y más uniforme día tras día.
Pieles maduras: un ritual revitalizante
Con el tiempo, la piel necesita cuidados específicos para mantener su flexibilidad y luminosidad. El jabón de Alepo con rosa de Damasco limpia con delicadeza e ilumina la tez desde la mañana. El agua floral de rosa de Damasco tonifica y revitaliza las pieles cansadas, gracias a sus propiedades conocidas por calmar y reafirmar. A continuación, aplique la crema facial antiedad, formulada a base de aceite de higo chumbo y extracto de rosa de Damasco, para mejorar visiblemente los signos del envejecimiento. Para cuidados específicos, el aceite de semilla de higo chumbo se utiliza solo o mezclado con la crema para embellecer la tez y suavizar la piel.
Pieles normales: suavidad y luminosidad diaria
Incluso sin ninguna problemática particular, una rutina bien pensada permite mantener una piel equilibrada. Limpie suavemente con el jabón de Alepo con miel, que purifica, suaviza y es adecuado para toda la familia. A continuación, aplique unas vaporizaciones de agua floral de flor de naranjo, perfecta para refrescar y unificar el tono de la piel, a la vez que deja un ligero perfume floral. Por último, opte por la crema facial hidratante de olivo, una fórmula fluida, rica en antioxidantes, que calma, protege y deja la piel flexible durante todo el día. Esta rutina se adapta fácilmente a todos los estilos de vida.
Ofrecer a su piel una rutina adaptada, es permitirle recuperar su luminosidad y vitalidad. Con cuidados sencillos y sensoriales, cada tipo de piel puede revelar su belleza.














