Najel encarna la excelencia del saber hacer ancestral en la fabricación artesanal de jabones de Alepo y cosméticos mediterráneos . Desde hace más de un siglo, la familia Al Najjar perpetúa con pasión y devoción un saber hacer que se extiende a lo largo de generaciones, desde los callejones de Alepo hasta las colinas de la región de Lyon. Hoy en día, Najel es reconocido internacionalmente por sus productos orgánicos, elaborados cuidadosamente con respeto por la tradición y la naturaleza. Cada producto Najel es una invitación a descubrir las riquezas del Mediterráneo, un puente entre Oriente y Occidente.

Najel nació de una reunión

Una mano amiga del destino

La historia de Najel comienza en 1895, en la histórica ciudad de Alepo, donde la familia Al Najjar comenzó su negocio como maestros jaboneros. Esta profesión, heredada de los antepasados, se transmite como un preciado tesoro de generación en generación. Cada jabón de Alepo elaborado en la jabonería familiar es fruto de un saber hacer artesanal, mezclando aceite de oliva y aceite de laurel para crear un producto natural con virtudes incomparables. Este saber hacer permanece inalterado a lo largo de las décadas, cada generación aporta su piedra al edificio sin alterar nunca la esencia misma de la tradición. En 1996, la historia tomó un nuevo giro.

Catherine Élia-Najjar descubrió el jabón de Alepo durante un viaje a Siria con su marido, Manar Najjar, un joven médico en aquel momento. Sorprendida por las cualidades de este jabón tradicional, la pareja decidió introducirlo en Francia, marcando así el inicio de la aventura Najel. El primer contenedor de jabón de Alepo llegó a Francia a finales de 1996 y la magia se produjo inmediatamente. Najel se convirtió rápidamente en sinónimo de calidad y autenticidad, ofreciendo a los consumidores franceses un viaje sensorial a las soleadas tierras del Mediterráneo.