El jabón de Alepo tradicional, reconocido por su autenticidad y su historia milenaria, suscita un interés creciente. Sin embargo, frente a las numerosas falsificaciones, resulta esencial saber distinguir lo verdadero de lo falso. Forma, olor, composición, origen... Cada detalle cuenta. En Najel, perpetuamos la tradición con jabones de Alepo fabricados en Alepo, respetando un saber hacer ancestral. A continuación, le mostramos cómo reconocer un auténtico jabón de Alepo, procedente de una verdadera jabonería siria.
Un saber hacer ancestral, transmitido de generación en generación
El verdadero jabón de Alepo tiene su origen en Alepo, Siria, cuna de una tradición jabonera de más de 3.500 años. Es el fruto de una artesanía rigurosa, perpetuada por los maestros jaboneros. En Najel, nuestros jabones se fabrican en Alepo desde 1895, en nuestra jabonería familiar. El proceso sigue el método tradicional de saponificación en caliente en caldero, seguido de un secado al aire libre durante varios meses. Este cuidado por el detalle da lugar a pastillas únicas, estampadas a mano, toscas, irregulares, y reconocibles por su exterior marrón y su corazón verde esmeralda.
Ingredientes de origen natural y una formulación controlada
Un auténtico jabón de Alepo contiene principalmente aceite de oliva, aceite de bayas de laurel, agua y sosa. A esto se pueden añadir componentes derivados del proceso de saponificación. Nuestra fórmula completa es la siguiente: Olivato de sodio (jabón de aceite de oliva), Laurato de sodio (jabón de aceite de bayas de laurel), Aqua, Glicerina, Cloruro de sodio, Hidróxido de sodio. La glicerina se obtiene naturalmente de la saponificación, la sal (cloruro de sodio) ayuda a la solidificación de la pastilla, y la sosa (hidróxido de sodio) es indispensable para transformar los aceites en jabón.
Señales visuales y sensoriales que no engañan
El jabón de Alepo tradicional se distingue fácilmente. Es de forma cúbica o paralelepípeda, con un aspecto tosco debido al corte artesanal. Su color exterior es marrón-beige y su corazón verde intenso, testimonio de un largo secado y de un alto contenido en aceite de laurel. Su olor único, a la vez vegetal y ligeramente acre, mezcla la aceituna y el laurel. Por último, está estampado a mano con un sello en árabe, signo de su origen sirio y de su autenticidad. Nuestros jabones con 5 %, 12 %, 30 % y 40 % de laurel respetan escrupulosamente estos criterios, garantía de su calidad.
Consejos para reconocer un jabón auténtico
Para evitar las imitaciones, unos sencillos consejos: lea atentamente la etiqueta, compruebe que la fabricación es siria, examine la lista INCI, observe el aspecto del jabón, pruebe su flotabilidad (a menudo, flota si está bien seco), y confíe en su precio justo, reflejo de la calidad de las materias primas. Nuestros jabones de Alepo tradicionales se elaboran según la receta ancestral y existen en diferentes concentraciones de aceite de laurel, adaptadas a las necesidades de cada uno. Cuanto mayor sea el porcentaje, más adecuado será el jabón para pieles sensibles.
Conclusión, cómo asegurarse de hacer la elección correcta de un vistazo?
Reconocer un verdadero jabón de Alepo no requiere conocimientos técnicos, solo hay que observar:
- Forma irregular, no lisa, prueba de un corte artesanal
- Olor potente a oliva y laurel, casi acre
- Color marrón-verde en el exterior, verde esmeralda en el interior
- Mención "Made in Syria" visible en la etiqueta
- Sello en árabe aplicado a mano
- Ingredientes simples y legibles: aceite de oliva, aceite de laurel, sosa, agua
Al elegir Najel, tiene la garantía de un jabón de Alepo tradicional, auténtico y fabricado según las reglas del arte desde hace más de un siglo.













